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Creación y ciencia: El origen de la civilización humana

Las evidencias arqueológicas de las primeras civilizaciones humanas indican que el hombre no es producto de la evolución…

Todos nosotros en algún momento de nuestra vida nos hemos hecho preguntas acerca de nuestros orígenes.

¿Cuál fue el origen del ser humano? ¿Hemos sido creados a imagen de Dios, como enseña la Biblia, o somos descendientes de cuadrúpedos, como enseña la teoría de la evolución?

¿Qué nos dice la ciencia sobre el origen del hombre?

La ciencia arqueológica en el siglo XX hizo importantes descubrimientos en relación con el origen de la humanidad. Gracias a la arqueología, hoy sabemos que las primeras civilizaciones humanas aparecieron en el tercer milenio antes de Cristo, en los valles de los ríos Tigris, Éufrates, Jordán y Nilo.

Al estudiar estas civilizaciones descubrimos una serie de hechos sorprendentes.

La arqueología no muestra que un grupo de animales se transformara a lo largo de millones de años en la primera civilización humana. Las características propias del ser humano, aquellas que nos diferencian de los simios -la inteligencia, la sociabilidad y la espiritualidad- aparecen repentinamente en la historia.

La primera civilización humana, los sumerios, poseían ya la escritura, las matemáticas, el transporte sobre ruedas, la astronomía, la astrología, el código escrito de la ley, la medicina, la agricultura, la arquitectura, la religión y el calendario.

Las evidencias arqueológicas de las primeras civilizaciones humanas indican que el hombre no es producto de la evolución sino de una creación especial.

A continuación, vamos a examinar tres características distintivas del hombre que se observan desde el inicio de la civilización: su inteligencia, su sociabilidad y su espiritualidad.

La primera gran característica que distingue a los humanos de los animales es su inteligencia. La diferencia entre la inteligencia humana y la inteligencia animal puede observarse en tres áreas: el pensamiento abstracto, la ciencia y el arte.

El hombre, a diferencia de los animales, lleva a cabo actividades que requieren el pensamiento abstracto; por ejemplo, la escritura, la lectura o las matemáticas.

El hombre, a diferencia de los animales, es capaz de desarrollar actividades tecnológicas como la concepción y fabricación de utensilios caseros, herramientas, armas, maquinaria o instrumentos musicales, y aplicar estas tecnologías de forma productiva en áreas como la agricultura, alfarería, metalurgia, ganadería, caza, pesca, minería, transporte y domesticación de animales y plantas.

El ser humano desarrolla proyectos científicos en multitud de disciplinas del conocimiento, como la astronomía, la arqueología, la paleontología, la biología, la antropología, la ingeniería genética o la búsqueda de vida extraterrestre.

El hombre, a diferencia de los animales, muestra gusto por manifestaciones artísticas como la pintura, la costura, la escultura, la música, la poesía, la danza, la gastronomía, el teatro o simplemente el sentido del humor.

¿Cómo se originó la inteligencia humana?

¿Evolucionaron el pensamiento abstracto, la ciencia y el arte lenta y gradualmente a partir de los instintos de animales a lo largo de millones de años?

La arqueología no muestra que la inteligencia humana surgiera de la transformación lenta y gradual de la inteligencia animal, como enseña la teoría de la evolución.

La arqueología muestra que en el tercer milenio antes de Cristo aparecieron súbitamente en Mesopotamia, Canaán y Egipto más de media docena de idiomas completamente formados.

La inteligencia humana aparece en la historia súbitamente, sin signos de haber evolucionado; como si hubiera sido creada.

La segunda gran característica que diferencia al hombre de los animales es su sociabilidad.

La sociabilidad del ser humano se observa claramente en instituciones tales como la familia, el gobierno o la administración de justicia.

Los humanos, a diferencia de los animales, entendemos qué es la familia, el matrimonio, el romanticismo, la galantería masculina, la coquetería femenina, la castidad, la fidelidad conyugal, la inmoralidad sexual.

El amor recíproco de padres e hijos perdura más allá del periodo de crianza. La relación esposo esposa no se limita a la procreación y cuidado de la prole.

El hombre, a diferencia de los animales, establece gobiernos organizados fuertemente regulados, escoge a sus gobernadores, diferenciando entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.

El hombre, asimismo, establece normas para sus relaciones económicas y comerciales, creando la economía fiduciaria con el dinero como medio de intercambio de bienes.

El hombre, a diferencia de los animales, entiende conceptos como justicia e injusticia, derechos y deberes, leyes, delitos, responsabilidad, castigo, perdón, indulto, amnistía.

Todos ellos completamente ausentes en el reino animal.

¿Cómo se originó la sociabilidad humana?

¿Evolucionaron la familia, el gobierno, la justicia, lenta y gradualmente a partir de los instintos de animales a lo largo de millones de años?

La arqueología no muestra que la sociabilidad humana surgiera de la transformación lenta y gradual de manadas de animales como enseña la teoría de la evolución.

Por el contrario, la sociabilidad humana aparece completamente desarrollada desde la primera civilización mesopotámica.

La arqueología muestra que en el tercer milenio antes de Cristo aparecieron súbitamente en Mesopotamia códigos legales como por ejemplo el código de Ur-Nammu o el de Hammurabi.

La sociabilidad humana aparece en la historia súbitamente, sin signos de haber evolucionado, como si hubiera sido creada.

La tercera gran característica que diferencia a humanos y animales es la espiritualidad.

La espiritualidad del ser humano puede observarse en distintas áreas, como por ejemplo la religión, la moral o la conciencia.

El hombre, a diferencia de los animales, desarrolla creencias religiosas, filosóficas y metafísicas; por ejemplo, el panteísmo, el deísmo o el ateísmo.

El hombre, a diferencia de los animales, evalúa los aspectos éticos de sus actos, diferenciando entre el bien y el mal, entre la verdad y la mentira, entre la culpabilidad y la inocencia.

El ser humano siente pudor y se avergüenza de su desnudez.

El hombre, a diferencia de los animales, comprende y juzga lo apropiado o inapropiado de actitudes tales como… amor y odio, honestidad y deshonestidad, generosidad y avaricia, hipocresía y sinceridad, piedad e impiedad, tolerancia e intolerancia, aprensión y desaprensión, decencia e indecencia, vicio y virtud, humildad y altivez, amistad y enemistad.

¿Cómo se originó la espiritualidad humana?

¿Evolucionaron la religión, la moral, la conciencia, lenta y gradualmente a partir de los instintos de animales a lo largo de millones de años?

La arqueología no muestra que la espiritualidad humana surgiera de la transformación lenta y gradual de instintos animales, como enseña la teoría de la evolución.

Por el contrario, la espiritualidad humana aparece completamente desarrollada desde la primera civilización humana demostrada, los sumerios.

La arqueología muestra que la religión apareció súbitamente; por ejemplo, uno de los más antiguos textos religiosos conocidos es el Himno del Templo Kesh de la antigua Sumeria.

La espiritualidad humana aparece en la historia súbitamente, sin signos de haber evolucionado, como si hubiera sido creada.

La arqueología en el siglo XX hizo importantes descubrimientos en relación con el origen de la humanidad.

Las evidencias arqueológicas de las primeras civilizaciones humanas indican que el hombre no es producto de la evolución sino de una creación especial.

Ramón Gómez

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