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Creación y ciencia: Los fósiles en la evolución humana                                                    

Los hallazgos científicos se interpretan a través de las creencias previas del científico

La Teoría de la Evolución es un tema que aparece frecuentemente en los medios de comunicación.

Uno de los iconos de la evolución más difundidos, representa la evolución del hombre a partir de un supuesto animal semejante a un simio.

Esta idea suele representarse con una sucesión de siluetas que, partiendo de un simio cuadrúpedo, se van transformando gradualmente en un hombre moderno.

La imagen del mono transformándose en hombre, suele venir acompañada de vagas referencias a los diferentes fósiles de supuestos hombres-mono hallados por los antropólogos.

Pero… ¿Se transformaron verdaderamente algunos monos en seres humanos? ¿Qué nos dice la ciencia al respecto?

La paleoantropología del siglo XX nos proporcionó importantes descubrimientos en relación con el origen del hombre. Quizás el descubrimiento más importante que los antropólogos han hecho, es que los restos óseos humanos son claramente distintos de los de los animales, y no muestran signos de evolución.

A continuación, vamos a examinar los distintos fósiles que suelen relacionarse con el origen del género humano.

Estos fósiles se dividen en tres categorías:

Los que son simples variantes de hombres.

Los que son simples variantes de simios.

Los fraudes.

Fósiles Humanos

En primer lugar, observamos que algunos fósiles que se nos presentan como antepasados evolutivos del hombre moderno, son simplemente variedades dentro del género humano.

Ejemplos de fósiles que son variedades del género humano son Cromañón, Neandertal y Homo Erectus.

Vamos a examinar tres aspectos clave del Hombre de Cromañón; su anatomía, su tecnología y su arte.

La anatomía del hombre de Cromañón indica que era completamente humano.

El cromañón es considerado en la mente popular como una especie de salvaje primitivo que vivía en cuevas. Sin embargo, anatómicamente, el cromañón no se diferencia del hombre moderno. Ciertamente presenta algunas características distintivas propias, al igual que las distintas razas humanas hoy, pero estas diferencias no pueden ser usadas para apoyar la idea de la evolución del hombre a partir de un mono.

El hombre de Cromañón era capaz de desarrollar diversas tecnologías, parece haber construido cabañas, suelos de piedra y hornos para cerámica.

Usaba herramientas de hueso, sílex, marfil, cuerno y probablemente madera. Tenía instrumentos musicales, usaba joyas, cosía ropa y parece que tenía rituales religiosos. Supo construir algún tipo de embarcación dado que consiguió llegar a las islas indonesias contra la corriente.

El hombre de Cromañón tenía plena capacidad artística. Un ejemplo de su arte es la magnífica galería de animales de ricos colores hallada en la cueva de Altamira (España).

Observamos, pues, que el hombre de Cromañón, el hombre de Neandertal, o el Homo Erectus, entre otros, son simplemente variedades dentro del género humano.

Fósiles de Simios

Otros fósiles que se nos presentan como antepasados evolutivos del género humano son, en realidad, distintas variantes de simios.

Ejemplos de fósiles que son simples variantes de simios son: Australopitecos Afarensis, Sediba y Amanensis.

Consideremos el Australopitecos Afarensis, popularmente conocido como Lucy.

La mayoría de los paleontólogos están de acuerdo en que su esqueleto corresponde al de un simio que se desplazaba en los árboles.

Algunos afirman que se trata de un género de animales intermedio entre el mono y el hombre porque supuestamente caminaba erguido. Las discusiones sobre su bipedalismo giran en torno a tres características de su morfología: su cadera, su rodilla y su muñeca.

La cadera de Lucy es semejante a la de los simios actuales. La orientación de la hoja ilíaca en el hueso pélvico coincide con la de los chimpancés, no con la de los humanos.

La articulación de la rodilla muestra que pertenece a una variante de simio. El ángulo de la rodilla es semejante al observado en el orangután y el mono araña.

La muñeca también muestra que se trata de una variante de simio. Sus muñecas indican que caminaba sobre los nudillos.

De hecho, su anatomía es consistente con la de un animal que anda a cuatro patas, apoyándose sobre sus nudillos.

Observamos, pues, que fósiles como Australopithecus Afarensis, Sediba, y Amanensis, son, en realidad, distintas variantes de simios.

Fraudes

Por último, vamos a ver que las más claras evidencias evolucionistas de hombres-mono han resultado ser fraudes.

Ejemplos de fósiles que pertenecen a esta categoría son el Hombre de Piltdown, el Hombre de Nebraska y el Hombre de Pekín.

Quizás el ejemplo más claro sea el Hombre de Piltdown.

Este fósil fue considerado durante casi cuarenta años como la mejor prueba de la evolución. Finalmente, la observación científica mostró que se trataba de un fraude evolucionista.

Los fósiles del hombre de Piltdown fueron hallados en Inglaterra en 1912.

Los huesos más relevantes eran una calavera humana y una mandíbula de gorila. Su descubridor afirmó que eran los huesos de un hombre-mono.

Los científicos evolucionistas creyeron que el hombre de Piltdown era el eslabón perdido entre el hombre y el mono, la prueba definitiva que confirmaba la validez de la teoría darwinista de la evolución.

La mayor parte de la sociedad inglesa y su comunidad científica aceptó su historia como verdadera y emocionante.

Posteriormente descubrieron un diente canino y una placa de hueso tallada, que se conoció como el «bate de cricket» por su forma. La idea de que el primer inglés había jugado una forma rudimentaria de cricket se hizo popular.

Lecciones

¿Qué deberíamos aprender de estos fraudes?

Hoy en día muchas personas creen cualquier cosa que se les diga en nombre de la ciencia.

El hombre de Piltdown fue el más grande engaño científico del siglo XX; representaba lo que la comunidad científica quería ver, y lo vieron. Quienes aceptaron la autenticidad de Piltdown lo hicieron de buena fe, no estaban siendo malvados o engañosos, sólo estaban siendo humanos. Los científicos son humanos y están sujetos a las mismas debilidades que el resto de nosotros. Interpretaron los hechos que se les presentaron de acuerdo con sus creencias evolutivas y su visión del mundo.

De la misma manera, todos los hallazgos científicos se interpretan a través de las creencias previas del científico. Si estas creencias están equivocadas, su interpretación estará equivocada.

Conclusión

La antropología nos ha mostrado que los distintos fósiles que supuestamente indican la transformación del mono en hombre son, en realidad, fósiles humanos, fósiles de simios o fraudes.

Ramón Gómez

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