Debemos transformar las dificultades en oportunidades de servicio y testimonio
El deseo de Pablo
Introducción
Pablo tiene gran interés en que los filipenses conozcan la realidad de su estado, sus circunstancias, y de cómo está afectando su cautiverio al progreso del evangelio.
Quiere hacerles partícipes de su esperanza y confianza en el Señor, para que también ellos sean animados a permanecer firmes y fieles en la fe de Jesucristo, sea cual sea la situación de su vida.
En la porción bíblica que vamos a considerar destacan tres puntos importantes:
- El valor de Pablo (1: 12 – 18)
- La confianza de Pablo (1:19 – 26)
- La exhortación de Pablo (1:27 – 30)
- El valor de Pablo.
Como era su costumbre, Pablo no se demoró en comenzar su ministerio al llegar prisionero a Roma. Habiéndosele permitido vivir en una casa alquilada, custodiada por un soldado noche y día (Hch. 28:16,30), enseguida convocó, primeramente, a los judíos para informarles de la causa de su cautiverio y de la salvación en Cristo (Hch. 28:17 – 27).
Como los judíos rechazaron su testimonio, se dirigió a los gentiles (Hch.28:28 – 31).
Pronto su labor se hizo patente en tres direcciones:
a. “…en todo el pretorio” (v. 13)(los incrédulos)
La guardia pretoriana estaba formada por nueve cuerpos de mil soldados cada uno. Durante todo el tiempo que Pablo estuvo preso, un soldado estaba encadenado a su muñeca, convirtiéndose de este modo en oyente y testigo ocular de cada conversación y audiencia que Pablo mantenía con quienes acudían a él en busca de consejo y ayuda. Podía observarle orando, oírle dictando cartas a sus amanuenses o discutiendo con los judíos acerca de la salvación en Cristo. Durante muchos años, estos soldados provenían solamente de Italia, pero, más tarde, eran reclutados también de otras provincias, como Macedonia o España (seguramente muchos de ellos se convirtieron y llevaron el evangelio a su país de origen).
En los saludos finales, Pablo menciona a “los de la casa de César” (4:22), referencia, casi con seguridad, a los que habían creído.
b. «“… la mayoría de los hermanos”(v.4)
Los creyentes, contagiados por el valor de Pablo, fueron fortalecidos y animados a predicar el evangelio sin temor.
c. Los enemigos de Pablo(vv. 15, 17)
El apóstol no identifica a este grupo de personas, pero sí sus intenciones: “por envidia, queriendo añadir aflicción a mis prisiones”. Éstos son los que buscan su propio provecho, los que piensan que “a río revuelto, ganancia de pescadores”.
La actitud de Pablo muestra dónde están sus verdaderos valores. Mucho me gozo porque, de cualquier manera, o por amor o por envidia, Cristo es anunciado, y esto era lo verdaderamente relevante para su siervo (Ro. 8:28).
- La confianza de Pablo (1:19 – 26).
Pablo da dos razones importantes para estar confiado:
- Las oraciones de los filipenses
- La suministración del Espíritu de Jesucristo
La oración intercesora de unos por otros y la acción del Espíritu Santo son el firme apoyo para el creyente que sufre y se acoge a las promesas de Cristo (Jn. 17:18 – 20; Lc. 12:11,12). Por eso, ¡no olvidemos orar por la iglesia perseguida! Somos parte del apoyo de nuestros hermanos.
Aunque Pablo tenía la esperanza de ser liberado, pues no había cometido ninguna falta digna de muerte, estaba dispuesto a aceptar cualquier veredicto, libertad o muerte, con la seguridad de saberse en las manos de Dios, y con la convicción de que, de una forma u otra, Cristo sería honrado en él.
La clave de la fortaleza del apóstol está en el v. 21: “… para mí el vivir es Cristo”.
Esta frase contiene toda la fuerza y la profundidad del compromiso del siervo con su Señor. Su meta en la tierra: “no yo” sino “Cristo en mí” (Ga. 2:20). Sus intereses más altos: los valores del reino (3:7).
El dilema de Pablo (vv. 22 – 24).
Pablo sabía que partir hacia la patria celestial era “lo mejor”. Quedar en el cuerpo, “lo más necesario” por amor a sus hermanos y a Cristo a quien servía. Todo queda sometido a los planes de Dios en quien espera confiado.
El v. 23 nos da una perspectiva alentadora de lo que es la muerte para los creyentes:
- La palabra “partir” significa “desatar”, “romper”. Se usa para describir el hecho de soltar el ancla o desmontar una tienda de campaña.
- La frase “estar con Cristo” es alcanzar lo supremo. Esta afirmación quita la idea de pérdida y de un intermedio entre la muerte y el cielo.
Para la persona que ha confiado su salvación a Cristo, la muerte sólo significa el fin de lo efímero, del sufrimiento, y la eliminación de las barreras que nos impiden el pleno disfrute de nuestra herencia celestial.
El apóstol humildemente reconoce la necesidad de permanecer en el mundo por causa de los discípulos, y para que Cristo sea glorificado por medio de su servicio (vv. 25, 26).
3. La exhortación de Pablo (vv. 27 – 30).
Pablo tenía la esperanza de volver a Filipos, pero mientras no llega la oportunidad, y sabiendo de las presiones de los enemigos del evangelio, les amonesta a:
a. “Mantener un comportamiento digno del evangelio de Cristo”(v. 27a)
Su manera de vivir debe ser acorde con la enseñanza que ellos habían recibido de él personalmente, y el ejemplo, no sólo de Pablo sino del mismo Jesús.
La palabra “digno” indica el valor y la dignidad del evangelio que les había sido enseñado, y la importancia de cuidar que no sea desacreditado por una conducta inadecuada.
b.“… firmes en un mismo espíritu” (v. 27b)
Los filipenses debían mantenerse unidos en un mismo propósito, de tal manera que las diferencias de carácter y personalidad fuesen redimidas con amor y buena voluntad, en aras del testimonio y para no dar ocasión al enemigo.
c.“Combatiendo unánimes por la fe del evangelio” (v. 27c)
La unidad les era necesaria para contender juntos por la doctrina, base de la fe, a fin de salir victoriosos frente a los detractores del evangelio de salvación.
d. “Y en nada intimidados por los que se oponen” (v. 28)
La palabra “intimidados” se usa para describir a un animal espantado, aterrorizado, que sale huyendo. Muestra la necesidad de hacer frente al enemigo unidos y firmes en un mismo espíritu (para que no surta efecto el refrán que dice “divide y vencerás”).
El hecho de sufrir oposición no debe extrañar a los hijos de Dios. Según Pablo, es señal de salvación.
Los padecimientos de una u otra forma van aparejados juntamente con la fe y la obediencia al Señor (v. 29).
Jesús advirtió a sus seguidores “en el mundo tendréis aflicción”, pero también prometió la paz en medio de ella, así como la victoria (Jn. 16:33).
Pablo les recuerda que la lucha que están manteniendo es la misma que él está sufriendo en esos momentos en Roma, y la que ellos habían visto en él, en los comienzos de la obra en Filipos (Hch. 16:19–24). Así que debían cobrar ánimo, porque las circunstancias “adversas” en las que Pablo se encontraba habían redundado para el progreso del evangelio; él espera que su ejemplo sea de estímulo y aliento para ellos.
Conclusión
La gloria del cielo pasa primero por la cruz, y el discípulo no es mayor que su Señor. La salvación es un don de la gracia de Dios, y es la misma gracia la que nos otorga el don de sufrir y vencer, por amor a Cristo.
Que Él nos dé la sabiduría y la fuerza para saber transformar las dificultades en oportunidades de servicio y testimonio.