LA REVISTA CRISTIANA PARA LA MUJER DE HOY
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Para las jóvenes: ¿Con quién estás pasando más tiempo?

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“Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades”(Proverbios 13: 20)

Hace unos días al abrir la heladera sentí un olor raro, pero en el apuro tomé lo que había ido a buscar y cerré la puerta continuando con los quehaceres planificados y olvidándome de ese extraño olor. Pasó algún tiempo y mi esposo me mencionó que sentía un olor fuerte al abrir la heladera, fue allí que recordé lo que había pasado días atrás. Con algo de temor comencé a revisar el sector de las frutas y verduras (suele ser el origen de todos los males aquel sector) y vi cómo los dos kilos de mandarinas hermosas y dulces que había comprado hacía unos días, comenzaban a echarse a perder debido a que una mandarina podrida estaba oculta en el rincón de la bolsa.

Esto me remontó a algunos años atrás, cuando comenzaba la universidad y a la vez me encontraba trabajando. En ambos lugares compartía con personas de mi edad, y los planes luego del trabajo o la universidad no escaseaban; sin embargo, yo sabía que no me convenía pasar demasiado tiempo con amistades que no me nutrieran espiritualmente. Recuerdo que una de mis oraciones frecuentes era pedirle a Dios que me permitiera tener al menos una amiga que me produjera sed de Dios y que me ayudara a crecer en Él. En ese entonces me encontraba en una disyuntiva: buscar amistades en personas que no compartieran mi fe o seguir orando a Dios para que me rodeara de amistades que me impulsasen a crecer, y para las que yo también pudiera ser de bendición.

Dios me llamaba en aquel entonces (y nos sigue llamando) a llevar el Evangelio a mis compañeros de universidad o de trabajo, a aquellos que no lo conocen. Pero no nos llama a ser uña y carne con ellos. Cuando pasamos demasiado tiempo con quienes no buscan a Dios realmente (esto puede suceder dentro de una iglesia o fuera) tarde o temprano, como dice el versículo de Proverbios, nos meteremos en dificultades.

Como sucedió con las mandarinas, puede que quizá no te des cuenta de que tu entorno te está afectando de manera negativa; quizá no veas de manera pronta las señales, pero posiblemente quienes te rodean (tu familia o los hermanos de la iglesia) comiencen a notar un extraño olor y puedan intentar advertirte. Es en ese momento que tienes dos opciones: o revisas qué está pasando, si se te han comenzado a pegar algunas de esas costumbres, algunos de esos malos hábitos, e intentas cambiar, o simplemente reconoces que has comenzado a parecerte a ellos y no al revés.

Dios nos llama a examinarnos cada día, para buscar aquello que no permite una correcta comunión con Él. Es nuestra responsabilidad responder a ese llamado de Dios que nos pregunta: ¿cómo está tu entorno?, ¿cómo estás tú?, ¿comenzaste a echarte a perder?

Aún hay tiempo… A diferencia de esas mandarinas que tuve que tirar, tú tienes la posibilidad de ponerte nuevamente a los pies del Señor pidiéndole que quite todo lo que te aparta de Él, y que ponga personas que te ayuden a crecer espiritualmente, mientras que obviamente oras por aquellos que te han apartado de Él.

Si tu problema actualmente es que necesitas sumar a tu vida amigas que te ayuden a crecer espiritualmente, ¡pídeselo a Dios! Él responde, conmigo lo hizo y sé que contigo también lo puede hacer; sólo ten constancia y apártate de lo que te aleja de Dios.

El momento de tomar decisiones sabias a la luz de la Palabra de Dios, es hoy.

M. Verónica Muñoz Corbo