No seamos como los que buscan su propia gloria y complacer sus apetitos carnales…
INTRODUCCIÓN
Una vez más queda de manifiesto el interés de Pablo por el bienestar espiritual de los filipenses, al enviar a uno de sus más fieles colaboradores para ministrarles y responder a sus necesidades espirituales, a la vez que llevarles su carta de consuelo y ánimo.
I. TIMOTEO Y EPAFRODITO, DOS FIELES COLABORADORES (2:19-30).
I.1. Testimonio de Pablo acerca de Timoteo.
Desde su conversión, el joven Timoteo mostró un vivo interés en el servicio del Evangelio. Hijo de madre judía y padre griego, fue educado desde niño en el temor de Dios por su madre Eunice y su abuela Loida (2 Tm. 1:5; 3:14-15).
Posiblemente Timoteo escuchó el evangelio de boca de Pablo y Bernabé en Listra, durante el primer viaje misionero de estos, ya que Pablo le llama “verdadero hijo en la fe” (1 Tm. 1:2).
En su segundo viaje, Pablo regresa a Listra y conoce a Timoteo, de quien los hermanos daban buen testimonio, y es incorporado al equipo del apóstol (Hch. 16:1-3).
Pablo dice de él que:
A) Es de su mismo sentir.
B) Está sinceramente interesado en ellos, v. 19.
C) «Como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio”, v. 21.
D) Es “servidor de Dios y colaborador”, 1 Ts. 2.
E) Es “Mi hijo amado e hijo en el Señor”, 1 Co. 4:17.
F) Es “Hombre de dios”, 1 Tm. 6:11.
G) “…hace la obra de Dios así como yo”, 1 Co. 16:3.
I.2. EPAFRODITO vv. 25-30.
Epafrodito significa «encantador».
Salvo en esta epístola no encontramos más información en el Nuevo Testamento acerca de este noble siervo de Dios. Epafrodito había sido enviado por la iglesia de Filipo como portador de una ofrenda para Pablo (4:18), y para que le ayudase en el ministerio en Roma.
Pablo le llama:
A) “Mi hermano”, uno igual que yo.
B) “Colaborador”, uno que trabaja al lado de.
C) “Compañero de milicia”, término militar que indica lucha espiritual.
D) “A quien enviasteis para ministrar en mis necesidades”.
La palabra «ministrar» es la misma que se usa en el A.T. para señalar la labor de los sacerdotes levitas frente al altar de Dios. Pablo considera el ministerio de Epafrodito como un servicio sacerdotal; destaca el amor de este siervo y los que son como él, al encargar a la iglesia que los reciba con gozo y sean tenidos en alta estima.
El v. 30 muestra el grado de compromiso, fidelidad y amor de este discípulo por la obra y los creyentes. La grandeza y la disposición de Timoteo y de Epafrodito, destacan sobre la mezquindad de aquellos que sólo piensan en servirse a sí mismos, v. 21.
II. El EJEMPLO DE PABLO (3:1-21).
“Por lo demás”, v. 3:1. Esta frase marca el comienzo de la conclusión de la epístola, de la cual destacan los siguientes puntos:
1. Un mandamiento a gozarse en el Señor, v. 1.
Pablo sigue enfatizando la necesidad de mantenerse en el gozo que resulta de andar con el Señor, y de la seguridad de vivir en armonía con su plan; a diferencia de los que buscan su gloria:
- en la carne (v. 2)
- en lo terrenal (v. 2)
2. Una advertencia, v. 2.
a) “Guardaos de los perros”. El perro era un animal considerado inmundo, ya que se alimentaba de animales muertos y de lo que encontraba en los basureros. La ley prohibía usar el dinero de la venta de un perro para ofrendar en el templo (Dt. 23:18).
Los judíos aplicaban este calificativo en forma despreciativa a los no judíos. Pablo aquí lo usa para señalar a los judaizantes que querían obligar a los cristianos a cumplir con el ritual de la ley y a circuncidarse.
b) “Guardaos de los malos obreros”. Estos son los que se levantan de en medio de la congregación introduciendo herejías y falseando la Palabra; arrastrando con su error a los inconstantes e inmaduros (Hch. 20:29, 1 Jn. 2:19).
c) “Guardaos de los que mutilan el cuerpo”. Pablo está señalando a los judaizantes legalistas que enseñaban que los hombres no podían ser salvos a menos que se circuncidaran. La circuncisión había sido ordenada por Dios en el Antiguo Testamento como señal de identificación con el pacto de Abraham. Pero también entonces, el ejercicio de la fe, al igual que en el Nuevo Testamento, era la base para alcanzar la salvación y agradar a Dios (Jr. 4:4). Pablo compara la circuncisión que querían imponer los judíos legalistas con la práctica de los sacerdotes de las religiones paganas, que mutilaban los cuerpos (1 R. 18:28).
3. La verdadera circuncisión es, v. 3:
a) La obediencia de corazón a Dios, mostrada en el servicio guiado e impulsado por el Espíritu Santo.
b) La confianza en Cristo y su obra redentora.
II.1. El pasado de Pablo, “mucha confianza en la carne”, vv. 4-6.
a) “Circuncidado al octavo día«. Judío de nacimiento, no prosélito.
b) “Del linaje de Israel”. Descendiente de la línea del pacto.
c) “De la tribu de Benjamín”. Hijo de Raquel, no de la esclava.
d) “Hebreo de hebreos”. Pureza de raza.
e) “En cuanto a la ley, fariseo”. Cumplidor escrupuloso del ceremonial religioso.
f) “En cuanto a celo, perseguidor de la Iglesia”. Fidelidad al judaísmo.
g) “En cuanto a la justicia que se basa en la ley, irreprochable”. Irreprensible en cuanto a la ley ceremonial (Gá.1:14).
Todo este bagaje es considerado por el apóstol como “pérdida y basura por amor a Cristo”, v. 7.
II.2. El presente de Pablo, vv. 8-11.
a) Conocer a Cristo.
Este conocimiento es gradual, ha de ser ascendente y prioritario en la vida del discípulo. Implica: Experimentar tanto el poder de su resurrección como sus sufrimientos, v. 10 y 1:29.
b) La justificación por la fe en Cristo, v.9.
Pablo había experimentado en el pasado la tiranía de la servidumbre legalista, buscando ser justificado por las obras de la ley. Por ello, ahora que se sabe perdonado y justificado por la fe en Cristo, todo lo que para él era de prestigio en el pasado, en el presente carece de valor frente a la excelencia del conocimiento de Cristo.
La expresión del v. 11, “…si en alguna manera…”, no indica inseguridad, sino que Pablo, al igual que los demás cristianos del primer siglo, esperaba que la segunda venida de Cristo iba a ser inminente, por lo cual tenía la esperanza de ser transformado y no resucitado, 1 Ts. 4:15.
II.3. El futuro para Pablo, v. 12-16.
“No que lo haya alcanzado ya ni que ya sea perfecto”.
Pablo está aludiendo no al hecho de alcanzar la salvación (él había sido salvado ya en su encuentro con Jesús en el camino hacia Damasco), sino al proceso de santificación que Dios lleva a cabo por el Espíritu Santo para ir conformando el carácter del creyente a la imagen de Cristo.
Usando la figura del atleta, el apóstol muestra tres cosas importantes para correr con éxito la carrera cristiana:
a) Olvidar lo que queda atrás, v. 13 (lo que estorba).
b) Extenderse (fijar la vista) a lo que está delante.
c) Proseguir (continuar lo que se ha empezado) a la meta, al premio… (2 Ts. 2:13-14).
La palabra “perfectos” del v. 15, significa madurez espiritual. Los versículos 15 y 16 son un llamado a vivir conforme al grado de conocimiento y madurez espiritual que ya hemos alcanzado.
II.4. Exhortación a vivir en alerta constante, v. 17-21.
Ante el peligro que representan las enseñanzas de los falsos maestros que aparentan piedad, pero que en realidad son “enemigos de la cruz de Cristo”, Pablo exhorta a los filipenses a:
a) Que le imiten a él y a los que como él y sus colaboradores se comportan como es digno del evangelio de Cristo, 1:27.
b) A diferencia de los que buscan su propia gloria y complacer sus apetitos carnales, ellos deben poner su vista en las cosas celestiales, que trascienden a la eternidad, siendo animados por el futuro glorioso que les aguarda, vv. 20-21.
El Señor nos llama hoy a tener los mismos propósitos, y a mirarle a Él en todo momento y circunstancia (Hebreos 12:1, 2).