Existen una serie de sencillas normas de actuación que evitarán errores accidentales
Cada vez es más amplio el número de sustancias químicas potencialmente peligrosas que se emplean con fines domésticos. La exposición accidental o intencionada a alguno de estos agentes, puede ocasionar graves trastornos a nuestro organismo e incluso la muerte, en función de la cantidad y la naturaleza de la sustancia causante del envenenamiento.
Aunque lo más frecuente es que el envenenamiento se produzca por ingestión, es decir, tomando la sustancia por la boca, también puede suceder por inhalación.
En algunos casos, la exposición a la sustancia nociva puede ocasionar lesiones serias por el simple contacto con la piel o los ojos.
Los envenenamientos por ingestión se dan con más frecuencia en niños pequeños de forma accidental o en adultos con trastornos afectivos, generalmente depresivos, con intenciones suicidas.
¿Cómo prevenir envenenamientos accidentales?
Existe una serie de sencillas normas de actuación que evitarán errores accidentales:
- Colocar los productos de limpieza y los medicamentos en estanterías o lugares elevados, fuera del alcance del niño.
- No guardar alimentos en el mismo sitio que detergentes u otras sustancias químicas.
- No tomar medicamentos en la oscuridad sin comprobar previamente lo que estamos tomando o dando.
- Leer siempre la etiqueta antes se usar un producto químico y seguir las precauciones aconsejadas.
- No guardar sustancias químicas sin tenerlas perfectamente identificadas mediante una etiqueta.
- No reutilizar envases de sustancias químicas para otros fines.
- Nunca decir a los niños que los medicamentos son caramelos.
¿Qué podemos hacer cuando nos encontramos ante un envenenamiento?
- Actuar con la mayor rapidez para tratar de evitar en lo posible la absorción del veneno.
- Avisar cuanto antes una ambulancia para el traslado del paciente a un hospital.
- Conservar y mostrar al médico el envase del agente causante para poder actuar específicamente contra ella.
En venenos ingeridos:
Se puede intentar provocar el vómito salvo en los casos en los que:
- El paciente está inconsciente.
- Tiene convulsiones.
- Tiene intenso dolor al tragar y sensación de quemadura en la garganta.
- Se tiene la sospecha de ingestión de sustancias cáusticas, desinfectantes, lejía, amoniaco, ácido, etc.
Puede ser aconsejable provocar el vómito cuando se han tomado medicamentos; para conseguirlo puede ser suficiente introducir los dedos en la garganta del paciente o bien administrarle agua salada diluyendo dos cucharadas soperas de sal en un vaso de agua.
Si observamos que la persona está inconsciente y deja de respirar o respira con dificultad debemos iniciar sin demora las maniobras de respiración boca a boca hasta la llegada del médico.
En venenos inhalados:
- Es prioritario sacar a la persona del lugar contaminado, pero debemos tener especial precaución en protegernos previamente a nosotros mismos mediante algún tipo de mascarilla o permaneciendo el mínimo tiempo indispensable en el sitio expuesto.
- Conviene evitar que la persona salga caminando porque puede perder la consciencia en cualquier momento.
- Cubrir a la víctima y mantenerla abrigada.
- Iniciar la respiración boca a boca si apreciamos que tiene dificultades respiratorias serias.
- No dar alimentos ni líquidos al paciente.