LA REVISTA CRISTIANA PARA LA MUJER DE HOY
Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

La edad de oro: ¿Te sientes cansada?

«Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida» (Jeremías 31:25)

Muchas veces he oído decir a señoras mayores una frase común: ¡Qué cansada estoy! Yo la he dicho también. Y no me estoy refiriendo al cansancio físico que sabemos bien es algo natural y que con un poco de reposo o unas horas de sueño desaparece. El cansancio al que me refiero es esa sensación anímica de pérdida de impulso, de sentir que en ese momento no deseamos pensar ni hacer nada, ya que hasta la tarea más pequeña nos resulta agobiante. En una palabra, es el sentirnos sin fuerzas para enfrentar las dificultades propias de la vida.

¿Qué me está pasando? Eso es lo que nos preguntamos asombradas por nuestra actitud negativa y pesimista. Enseguida hallamos respuestas fáciles como: no me siento bien, me duele todo, estoy muy sola, me siento incomprendida… y un sin número de quejas que no sólo no nos alivian ni consuelan, sino que nos van envolviendo en un círculo cerrado y oscuro que nos impide vislumbrar una salida y no nos ofrece solución alguna. Sí, yo lo viví y comprobé que a muchas de nosotras nos pasa lo mismo. Ante tantos problemas que se nos presentan a diario y mirando a nuestro alrededor, nos damos cuenta de que en momentos difíciles finalmente es lógico que a veces nos sintamos cansadas.

Si prestamos la debida atención a los comentarios de otras mujeres de nuestra edad, comprobamos que después de una larga trayectoria, de haber realizado tantas tareas y afrontado dificultades diversas y de habernos esforzado tanto, somos muchas las que atravesamos momentos de cansancio, abatimiento y tristeza. No es tan censurable el desánimo que nos está perturbando. Y no lo es porque no es irreversible, es sólo un tiempo de pausa, de espera y, por supuesto, de reflexión.

¡Qué cansada estoy! Y bien, ¿por qué no analizamos nuestro proceder ante los hechos? ¿Por qué no nos preguntamos qué estamos haciendo mal para sentirnos así? ¿No será que nos estamos olvidando de algo muy importante que es poner toda nuestra ansiedad y necesidades en manos del Señor?

«Él da esfuerzo al cansado y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas» (Is. 40:29).

«Fortaleced las manos cansadas, afirmad las rodillas endebles» (Is. 35:3).

Acudiendo, por tanto, a esa fuente inagotable de sabiduría que es su Palabra, es que hallamos la respuesta. Dios cumple sus promesas y nos dice que si esperamos en Él, tendremos nuevas fuerzas, alas como águilas, y caminaremos y correremos sin fatigarnos. Entonces, es en este punto que debemos detenernos: confiar en Él y esperar en Él es el único camino que nos permitirá superar esta etapa dolorosa. Algunas dirán que no es fácil vencer el desánimo, sin embargo, cada día comprobamos que para Dios nada es imposible.

Yo puedo decir que me he sentido cansada y que llegué a pensar que no podía superar esa crisis. Sin embargo, el Señor, con su infinito poder y misericordia, me hizo llegar, en el momento oportuno, la ayuda que necesitaba.

Una voz amiga, una palabra de consuelo, una inesperada llamada telefónica… son los recursos que Dios utiliza para brindarnos el apoyo que tanto necesitamos, pues Él conoce nuestra necesidad.

Él sabe de nuestro cansancio y Él nos hace llegar el consuelo. «Porque satisfaré al alma cansada, y saciaré a toda alma entristecida» (Jr. 31:25). Es verdad que nuestros años son muchos, que el camino ha sido largo y que siempre hay obstáculos para vencer. No obstante, la luz del Señor siempre estará presente y nos seguirá guiando. La crisis pasará, recuperaremos las fuerzas y trataremos de seguir la marcha con un espíritu renovado. «En la multitud de tus caminos te cansaste, pero no dijiste: No hay remedio; hallaste nuevo vigor en tu mano, por tanto, no te desalentaste» (Is. 57:10).

Ivone Guétat

Caminemos Juntas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.