Podemos vivir tranquilos descansando en el cuidado y la protección divina
Introducción
Este es el salmo más memorizado a lo largo de la historia de la cristiandad, y el que a los abuelos les encanta enseñar a sus nietos. No en vano el tema de “El Pastor” aparece temprano en la Escritura, y continúa a lo largo de ella.
I. La figura del pastor en el Antiguo Testamento
Cuando Jacob, ya viejo, bendice a los hijos de José, Efraín y Manasés, habla de Dios como “su pastor”, según la versión de la Biblia de las Américas (Gn.48:15).
Asaf pregunta a Dios: “¿Por qué se enciende tu ira contra las ovejas de tu prado? (Sal.74:1). Y un poco más adelante le suplica: “Presta oído, oh Pastor de Israel” (Sal.80:1).
Isaías lo presenta como el Gran Pastor que cuida de todo el rebaño y de sus necesidades (Is.40:12).
Ezequiel habla de Él como el Pastor que buscará a sus ovejas dispersas por las naciones, y las hará retornar a su tierra, donde las apacentará con justicia (Ez.34:11-16).
¿Quién es ese poderoso pastor en el Nuevo Testamento?
Jesús se presenta como el Pastor verdadero que da su vida por sus ovejas (Jn.10:11,14-16).
Pedro dice de Jesús que es el Pastor y Obispo de nuestras almas. La palabra obispo quiere decir “el que vela” (1P. 2:25), y el que, después que le hayamos servido fielmente en medio de un mundo hostil y confuso, aparecerá como “el Príncipe de los pastores” con su galardón para los fieles (1P. 5:4).
II. El contenido del salmo
Este bello salmo de David nace de su doble experiencia:
- Su caminar diario con el Señor (1S.17:34-37)
- Su oficio de pastor
David fue llamado para ser ungido rey, aun siendo hijo menor de Isaí y el encargado de pastorear las ovejas de su padre (1S.16:1-13).
Aunque posiblemente David compuso este salmo siendo ya adulto, y a causa de sus muchas angustias y persecuciones, la figura de Dios como pastor le era familiar, alentadora y confiable. Sabía que un buen pastor no abandona su rebaño ante el peligro, y Dios es el pastor por excelencia.
III. Una declaración de Confianza. v.1
Notemos que el enfoque recae principalmente sobre la persona del pastor; él es quien cuida, protege y guía al rebaño objeto de su amor.
La frase “El Señor es mi pastor” nace:
- Primeramente, de un verdadero y genuino conocimiento personal del Pastor, notemos las palabras: “mi Pastor”.
Jesús dijo: “y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado (Jn.17:3).
- Y, en segundo lugar, de la experiencia y la relación íntima y personal de andar con él cada día.
Jesús destacó esta verdad tan útil y necesaria para la seguridad y la subsistencia del rebaño, con estas palabras: “Yo soy el buen pastor, y conozco mis ovejas y las mías me conocen” (Jn.10:3,4 y 10).
La frase: “Nada me faltará o falta”, denota la seguridad en el cuidado y la puntual provisión del Pastor en cualquier necesidad que podamos tener (no las que nos creamos nosotros mismos).
IV. Confianza en la provisión vv. 2, 3
El pastor conduce a su rebaño a abundantes y verdes pastos, en los cuales, después de alimentarse, pueden recostarse a rumiar y descansar.
- Los verdes pastos representan la Palabra de Dios, alimento para el creyente (Mt. 4:4).
- Sus abundantes promesas proporcionan paz y descanso a quien confía en ellas.
- El agua puede ser símbolo de la Palabra o también del Espíritu Santo (Is. 44:3).
- Estas no son aguas turbulentas que asustarían a las ovejas.
- Tampoco son aguas sucias ni estancadas, que las ovejas rechazarían.
- Son aguas corrientes, limpias y mansas, donde las ovejas sacian su sed sin temor.
El creyente debe estar satisfecho con la provisión que recibe del Señor, buscar “otras” cosas acarrea problemas y disciplina.
- “Confortará o restaurará mi alma”.
Las ovejas pueden ser heridas por algún animal salvaje, sufren arañazos por las zarzas y los espinos, alguna rotura por lo abrupto del terreno… pero el pastor se encarga con esmero de curar sus heridas. Así nuestro buen Pastor pastorea a cada uno de los suyos.
- “Me guía por sendas de justicia”.
El Señor nos ha dejado sus mandamientos escritos en su Palabra, no para ser salvos por su cumplimiento, sino para que vivamos según ellos (Sal. 19:7,8).
V. Confianza en el camino vv. 4, 5
- “Aunque ande en valle de sombra de muerte…”
Este valle tiene dos significados:
- Puede referirse al momento de pasar de esta vida a la otra. Muchos creyentes, a pesar de su confianza y seguridad de ir con el Señor, temen el momento de la muerte; pero la promesa es que Él está con nosotros, siempre. Muchos han podido testificar a sus seres queridos esta verdad en el momento de morir.
- A lo largo de nuestra vida aquí pocas veces estamos en la cumbre, pero otras muchas andamos por el valle de sombra a causa de las pruebas, las dudas y los tropiezos; pero el Pastor está a nuestro lado, para corregirnos algunas veces, y para darnos aliento y fortaleza cuando lo necesitamos.
- “Tú preparas mesa delante de mí…”
El Señor, como anfitrión, provee en cada momento para todas nuestras necesidades. A pesar del acoso del enemigo, David está seguro del cuidado y de la protección de Dios, y se siente plenamente satisfecho, a pesar de la persecución de los enemigos.
- “Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días…”
David concluye este salmo reafirmando su convicción de la fidelidad de Dios para con él en esta tierra, y su esperanza de la morada eterna en la casa del Señor.
Nosotras, como David, podemos vivir y descansar en el cuidado y la protección divina mientras caminamos por este mundo, y gozarnos en la promesa que nuestro Salvador Jesucristo hizo antes de ir a la cruz:
“En la casa de mi Padre muchas moradas hay … voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Jn.14:2).