LA REVISTA CRISTIANA PARA LA MUJER DE HOY
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Estudio Bíblico: El ejemplo de Cristo (Filipenses 2:1-18)

Una exhortación a la práctica de una vida cristiana caracterizada por la humildad

I. Introducción

En la porción bíblica del presente estudio, Pablo continúa exhortando a los Filipenses a la práctica de una vida cristiana caracterizada por la humildad, la mansedumbre y la benignidad. Valores que emanan de la obra de la Cruz y del ejemplo de Cristo, y que son impulsados y aplicados en el creyente por el Espíritu Santo.

1.- Las frases condicionales del v. 1, “si hay”, deben ser entendidas afirmativamente: “…ya que hay o puesto que hay…”.

Las palabras “por tanto” indican una continuidad de lo dicho anteriormente, lo cual Pablo va a enfatizar usando cuatro condiciones basadas y cimentadas en Cristo y su obra.

  • “Ya que hay consolación en Cristo”

Cristo es la fuente de toda consolación, y en Él tenemos el poder de consolar o estimularnos los unos a los otros.

  • “…Consuelo de amor…”

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, y ha de ser el ingrediente que nos mueva a consolar y suavizar los roces y malos entendidos en la convivencia unos con otros.

  • “…Comunión del Espíritu…”

Compañerismo cristiano y mutuo interés en la participación de las cosas espirituales.

  • “…Afecto entrañable y misericordia…” (v. 2)

El afecto entrañable es igual a la ternura de corazón que nace de lo profundo y afecta a todo lo que hacemos y pensamos. La misericordia es sinónimo de la compasión, que se identifica con el dolor de otro, y estará a su lado mostrándole afecto. Estas son cualidades inherentes al carácter de Dios (2 Co.1:3).

2.- Puesto que en Cristo hay poder:

Pablo hace una petición personal: “Completad o llenad mi vida de gozo”. Este gozo es el resultado de conocer que los filipenses son sensibles a la aplicación de las peticiones siguientes:

  • “Sintiendo lo mismo”

Tener una misma actitud de mente (1 P.3:8).

  • “Teniendo el mismo amor”

Mostrar en todo momento y en cualquier situación, el amor de Cristo (1Jn.4:10,11).

  • “Unánimes” (literalmente, “alma con alma”)

Que haya concordia y armonía (de igual manera que una orquesta está compuesta por muchos instrumentos, pero bajo la misma batuta armonizan en una misma sinfonía).

  • “Sintiendo una misma cosa”

Teniendo un mismo propósito: glorificar el nombre de Dios (Ef. 3:21).

3.- Motivaciones correctas (vv. 3,4).

Pablo refuerza la importancia de esta demanda al hacerla en sentido negativo y positivo.

A la contienda o competición y a la vanagloria, debe anteponerse una actitud de humildad; cualidad necesaria para valorar al otro por encima del “yo”, colocando sus intereses sobre los propios (Ro. 12:16).

II. El ejemplo supremo de humildad (vv. 5-11).

El sentir de Cristo se mostró en la actitud de someterse voluntariamente al deseo del Padre, para llevar a cabo la obra de salvación del ser humano y pagar una deuda que Él no había contraído.

Dos aspectos valiosos y profundos de la obra de Cristo son:

1.- Su humillación (vv. 6-8)

El apóstol Juan en el prólogo de su evangelio declara que: “Cristo es Dios y Creador del universo”.

Y Pablo afirma que Cristo es igual a Dios; esto es, en esencia y naturaleza Cristo poseyó siempre todos los atributos divinos.

Pero ante la necesidad de redimir a sus criaturas:

  1. Renunció a su posición de gloria (Jn. 17:5).
  2. Renunció a su derecho de ser servido, y vino a ser el que sirve (Lc. 22:27 y Mr. 10:45).
  3. Rehusó usar sus atributos en beneficio propio (Mt. 26:52,53; 4:3,4).
  4. Asumió las limitaciones humanas para poder salvar al hombre.
  5. Se sometió voluntariamente a una muerte cruel e ignominiosa (Jn. 10:17), y lo hizo por amor (Jn. 15:13).

La muerte en la cruz era reservada para los peores criminales. Los judíos la consideraban una maldición (Gá. 3:13). Los romanos, una vergüenza que reservaban para los esclavos huidos (He. 12:2). Para los griegos era una locura (1ªCo. 1:23).

No concebían la idea de adorar a un malhechor crucificado. Pero Cristo veía por delante “el fruto de la aflicción de su alma…” (Is. 53:11), y humildemente se entregó como manso cordero, y sin mancha, para quitar el pecado del mundo (Jn. 1:29).

2.- Su exaltación (vv. 9-11).

  1. Cristo se humilló a sí mismo hasta lo sumo.
  2. Dios le exaltó por encima de todo lo creado.

Cristo, al nacer recibió un nombre: “Jesucristo, Jesús el Salvador, Cristo, el Ungido”, que le identifica con su labor en la tierra, y que ostentará, por toda la eternidad, con el título de Señor, en señal de su autoridad sobre todo lo que respira, ya sea en el cielo, en la tierra, o debajo de la tierra.

c. Y pronto llegará el día en que el “Señorío” de Cristo será reconocido y confesado por todos, “para gloria de Dios Padre”.

III. La práctica de la vida cristiana (vv. 12-18).

Por lo tanto:

Ya que en Cristo hay poder y recursos (2:1), y nos dio un vivo ejemplo, Pablo nos exhorta con tierno amor a mostrar:

1.Una actitud de obediencia constante (v. 12a).

          Esto era algo que los filipenses ya venían practicando, pero Pablo, conocedor de la fragilidad humana, abunda en ello (3:11).

          2. Una ocupación perseverante (v. 12b).

            Por supuesto que Pablo sabía que los filipenses ya eran salvos, la exhortación es a perseverar en ello con una actitud reverente, y manifestar, desde dentro hacia fuera, los resultados de tener a Cristo y su Espíritu en su vida.

            El Padre está comprometido en llevar a cabo la obra, pero su soberanía no elimina la responsabilidad del ser humano en cuanto a desarrollar su salvación en el poder de Dios.

            3. Resplandeciendo (v. 15).

            ¿Cómo?

            1. Siendo “irreprensibles”, esto es, sin tacha, libres de censura.
            2. Siendo “sencillos”. Sin mezcla.

            4. “Asidos (aferrados-anclados) de la palabra de vida” (v. 16).Tanto para edificarse, como para mutuamente darla a otros, a fin de ser alumbrados en el caminar diario y para salvación a los que no creen.

            La obediencia de los filipenses a las enseñanzas de su apóstol y maestro, llenaría el corazón de Pablo de gozo, al ver que su trabajo y preocupación por ellos no sería estéril, y traería gloria a Cristo en el día de su manifestación gloriosa.

            5. El gozo de servir (vv. 17-18).

            Pablo expresa:

            1. Su confianza y disposición para aceptar cualquier desenlace en su vida, debido al peligro a que estaba expuesto continuamente.
            2. Su gozo en el servicio a Cristo y a los hermanos, considerándolo como una ofrenda o sacrificio que él asumía voluntariamente, y en lo cual se regocija; y pide a los filipenses que también ellos se gocen con Él.

            En Proverbios 22:4 leemos:

            “Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor del Señor”.

            Pilar López de Corral

            Caminemos Juntas
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