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Consultorio médico: Síndrome vertiginoso

Los trastornos del equilibrio pueden dividirse en varias categorías, difíciles de diferenciar…

En el día de hoy me gustaría compartir un tema que es consulta frecuente, el cual aumenta en el sexo femenino y con la edad, siendo un factor de riesgo de caídas en adultos mayores. Los trastornos del equilibrio pueden dividirse en varias categorías, difíciles de diferenciar, y que requieren de un cuestionario exhaustivo y la realización de estudios complementarios para evaluar si el motivo de consulta corresponde a mareos o es un SÍNDROME VERTIGINOSO. 

Dentro de las alteraciones del equilibrio podemos mencionar:

  • PRESÍNCOPE: es la sensación de que uno está por desmayarse, pero sin llegar a perder la consciencia. Esto ocurre porque el cerebro no recibe suficiente sangre de forma repentina, aunque sea por poco tiempo. Puede deberse a causas como poco oxígeno en la sangre, hipoglucemia, anemia o desequilibrio de minerales en el cuerpo (como sodio o potasio).
  • DESEQUILIBRIO: es la sensación de no poder mantenerse de pie o caminar sin caerse. Esta puede estar causada por enfermedades en el sistema nervioso central, ya sea en cerebro o cerebelo, que son las partes del cuerpo encargadas de controlar el equilibrio.
  • MAREO O INESTABILIDAD: es un cuadro inespecífico que puede relacionarse con sensación de angustia, embotamiento; acompañado de náuseas, vómitos, sudoración e incluso presíncope. En muchas ocasiones se podría relacionar con cuadros psicológicos o psiquiátricos.
  • VÉRTIGO: es la falsa sensación de movimiento de la persona o de su entorno, habitualmente rotatoria. Puede estar acompañado de náuseas, vómitos, tinnitus (zumbidos), inestabilidad en la marcha. La principal causa se debe a una alteración en el sistema vestibular, ya sea en su porción periférica (oído interno y VIII par craneal) o central (tronco cerebral, vías y cerebelo).

La conducta médica por tomar, próxima a definir el cuadro, es determinar si el vértigo es de origen PERIFÉRICO O CENTRAL. Definir el tipo de vértigo determinará el tratamiento a establecer. La exploración física y el interrogatorio son esenciales para el diagnóstico oportuno.

Teniendo en cuenta la edad, en adultos mayores las principales causas son los trastornos sensoriales múltiples, los accidentes cerebrovasculares y las enfermedades neurodegenerativas. Por el contrario, en pacientes jóvenes es más frecuente la neuritis o inflamación del nervio vestibular, la esclerosis múltiple, el vértigo migrañoso, los presíncopes vagales y los ataques de pánico. 

El vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB), se caracteriza por episodios repentinos y breves de vértigo causados por el desplazamiento de otolitos dentro del oído interno, luego de un cambio de posición del cuerpo, pudiendo ocurrir a cualquier edad, aunque es más común a partir de los 60 años. 

Para el profesional de la salud es útil conocer, dentro de los antecedentes, el uso de medicación tal como antidepresivos, anticoagulantes, antihipertensivos; antecedentes de patologías neurológicas u otorrinolaringológicas (hipoacusia, enfermedad de Meniere, migraña); también antecedentes de traumatismos; y causas psicológicas (estrés, ansiedad, depresión) para poder determinar qué tipo de vértigo se está padeciendo.

Por otro lado, es importante saber cuánto duró, si su inicio y final fue repentino o progresivo, si hubo algún desencadenante, ya sea cambio de posición (ejemplo: girar en la cama), sobreesfuerzo o cambios bruscos de presión.

¿Qué sucede si padezco alguno de los síntomas previamente mencionados? Debo consultar a una guardia próxima o solicitar un turno con un especialista en Neurología u Otorrinolaringología. Es importante, como mencionamos habitualmente a través de estos artículos, que cada persona tenga un médico clínico de cabecera con quien abordar todas las consultas, y que considere si es necesario derivar a otro profesional.

Dependiendo de cuál sea el origen del vértigo, se realizarán estudios de imágenes de ser necesario, al igual que laboratorios.

El médico puede realizar maniobras de acomodamiento de los otolitos y mejorar los síntomas de vértigo, acompañado de medicación vía oral. Estas maniobras pueden ser dinámicas o posicionales (ejemplo: MANIOBRA DE DIX-HALLPIKE). También pueden realizarse audiometrías y otoscopias para complementar el diagnóstico.

En conclusión, la inestabilidad en la marcha debe estudiarse y diagnosticarse en el tiempo oportuno, consultando a un médico que nos podrá diferenciar las posibles causas y ofrecer una solución a tiempo.

Florencia Kozak

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