La familia, amistades e iglesia pueden participar activamente e influir en la recuperación de un paciente
Dios nos creó para vivir en comunidad y para depender de Él, y desde la ciencia se comprueba que la contención de un grupo de apoyo no es simplemente un recurso sino un factor protector vital. La familia, amistades e iglesia pueden participar activamente e influir en la recuperación de un paciente.
Generalmente el entorno no cuenta con recursos para asistir a una persona con depresión, por ejemplo, o siente impotencia para ayudar ante un diagnóstico inesperado; por ello el seguimiento de especialidades relacionadas con la salud mental son de ayuda en momentos de incertidumbre.
Sin embargo, una revisión sistemática reciente que analizó decenas de estudios observacionales, concluyó que las personas que perciben mayores niveles de apoyo social tienen una menor probabilidad de desarrollar o mantener un episodio depresivo.[1] El estudio, que analizó síntomas individuales en lugar de la depresión como un todo, buscó entender cómo el apoyo social protege a las personas de desarrollar depresión, especialmente en situaciones de estrés.
Respecto de la soledad, se encontró que funciona como un mediador crítico, reducida por el apoyo social, lo cual disminuye el estado de ánimo deprimido y los pensamientos negativos. A su vez, los hombres resultan más beneficiados en esto que las mujeres para reducir síntomas como fatiga, problemas de sueño y autovaloración negativa. En las mujeres, el síntoma de ideación suicida/autolesión mostró ser más resistente y menos influenciado por el apoyo social, en contraste.
El apoyo práctico (ayuda tangible) y el apoyo estructural (círculo de personas cercanas) fueron más eficaces para reducir la depresión que el apoyo puramente emocional. Adicionalmente, el apoyo social es el que reduce la depresión, y no viceversa.
A partir de esto, los programas de prevención deben enfocarse en reducir la autovaloración negativa y la soledad, buscando construir redes que ofrezcan ayuda práctica. Dado que la ideación suicida no siempre responde al aumento del apoyo social, se requieren servicios de prevención específicos que vayan más allá de solo mejorar la red social del individuo.
Para el paciente que cursa con depresión, estar acompañado le ayuda a reducir la intensidad de los síntomas y mejorar la adherencia al tratamiento. En momentos de crisis, la red de apoyo ayuda a reducir el impacto del estrés y disminuye el riesgo de recaída, ayudando a mejorar la autopercepción.
En resumen, acompañar y estar presente ayuda al paciente con depresión y científicamente se comprueba que tiene un papel protector real en la recuperación.
¿Qué puedo hacer como familiar o amigo de un paciente con depresión o ante un diagnóstico inesperado reciente?
Acompañar y no sembrar temor, motivando a confiar en el tratamiento y su importancia, o buscar alternativas y ayudar a hacer preguntas al profesional a cargo del paciente. La adherencia y la constancia en el seguimiento aumentan las probabilidades de recuperación y frenan el avance descontrolado. Debemos:
Respetar los tiempos de cada paciente, especialmente al inicio de un tratamiento, no esperando resultados en lo inmediato.
Estar presentes, dado que la percepción de apoyo es la que genera el efecto protector, no la cantidad de palabras.
Empatizar, hasta en lo cotidiano, prestando ayuda.
Manifestar nuestro cariño, recordando que está comprobado el efecto clínico sobre el paciente deprimido que se siente no querido y que es un estorbo: recordará quién estuvo ahí y compartió su tiempo para enjugar sus lágrimas y su dolor.
¿Cómo enfrentamos la necesidad del otro? ¿Cómo acompañaremos el dolor? En casos extremos la ciencia confirma que el tratamiento médico y psicoterapéutico son la base para poder salir adelante, pero el acompañamiento social es un factor protector que no debemos descuidar. No es necesario tener conocimiento técnico, Dios nos dará las herramientas para poder estar en momentos de dolor, no solos sino sabiendo que Dios es soberano sobre toda situación y Su Palabra la fuente de sabiduría para todo consejo.
[1] Li, G., Mei, J., You, J., Xu, W., Zhou, W., & Xiang, Y. T. (2023). Understanding the protective effect of social support on depression: A meta-analysis of observational studies. BMJ Mental Health, 26(1), e300802. https://doi.org/10.1136/bmjment-2023-300802