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Creación y ciencia: Introducción al orígen del hombre

Los creyentes en la teoría de la evolución esperaban encontrar… individuos semihumanos

Mucho se ha hablado últimamente acerca del racismo y el supremacismo blanco. Ambas, ideas anti cristianas.

Para entender parte del origen y propagación de estas ideologías y otras semejantes, es útil mirar a la historia de la ciencia en el siglo XIX.

En los años 80 del siglo XIX, fueron muy populares en algunos lugares, las exhibiciones ambulantes de supuestos “hombres-mono” (basándose en las teorías evolucionistas). Un amplio sector de la sociedad creía que estos individuos eran seres semihumanos.

Para los creyentes en la Teoría de la Evolución, los “hombres-mono” eran una evidencia científica innegable que confirmaba la teoría darwinista. De ahí la proliferación de estos zoológicos humanos, que eran verdaderos espectáculos circenses.

Quizás el caso más significativo fue el de un joven llamado Ota Benga. “Ota Benga fue un miembro de la etnia de los batwa pigmea del Congo, expuesto en 1904 en la Exposición Universal de St. Louis y posteriormente exhibido en el zoológico del Bronx junto con un orangután amaestrado (…) La exhibición pretendía promocionar la teoría según la cual el hombre evolucionaba del mono y otras teorías como la eugenesia y el racismo científico” (Wikipedia, 2020).

Durante unas semanas el joven compartió jaula con el orangután. Se pretendía que los visitantes del Zoo de Nueva York pudieran, pues, comprobar la “semejanza” entre los dos.

Otro caso lamentable fue el de una niña llamada Krao. Muchos veían en la niña un espécimen intermedio entre el hombre y el mono. En realidad, Krao era una niña del sudeste asiático que sufría una rara enfermedad denominada hipertricosis. La hipertricosis se manifiesta por la aparición excesiva de vello en todo el cuerpo.

¿Cómo es posible que en una sociedad civilizada muchos llegaran a creer que Krao, Ota Benga y otros humanos similares eran “hombres-mono”? La razón se encuentra en la tremenda popularidad de la teoría de la evolución propuesta por Darwin apenas unos años antes.

Según Darwin y algunos científicos actuales, nuestros antepasados no eran seres humanos, sino animales, similares a los monos actuales.

Los creyentes en la teoría de la evolución esperaban, pues, encontrar en lugares remotos del planeta, individuos semihumanos a mitad de camino entre el hombre y el mono.

Más de 150 años han pasado desde que Darwin propuso su Teoría de la Evolución. Los avances científicos nos han enseñado mucho acerca de la naturaleza y origen del hombre.

En éste y otros artículos sucesivos vamos a aprender que el ser humano muestra claras evidencias científicas de un origen inteligente.

Vamos a desarrollar este concepto siguiendo los pasos del método científico.  Estos pasos son pregunta, hipótesis y observación.

El primer paso del método científico consiste en formular una pregunta a la que queremos buscar una respuesta. En este caso, las preguntas a las que queremos encontrar respuesta son:

¿Cómo se originó el hombre?

¿Qué causa provocó la existencia del primer ser humano?

Vamos ahora con la hipótesis: La hipótesis del origen del hombre más popular en nuestros días se denomina Teoría de la Evolución. La Teoría de la Evolución afirma que el hombre desciende de los animales.

Recientemente ha surgido en el mundo científico otra hipótesis, una teoría alternativa denominada Diseño Inteligente. El Diseño Inteligente afirma que el ser humano posee características propias de haber sido creado por un Diseñador Inteligente.

En los próximos artículos examinaremos estas dos hipótesis a la luz de la ciencia moderna. Esto nos ayudará a afirmarnos en lo que los seguidores de Cristo siempre hemos creído: que nuestro Dios y Señor es ese Diseñador.

Ramón Gómez

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