Una exhortación a la práctica de una vida cristiana caracterizada por la humildad
I. Introducción
En la porción bíblica del presente estudio, Pablo continúa exhortando a los Filipenses a la práctica de una vida cristiana caracterizada por la humildad, la mansedumbre y la benignidad. Valores que emanan de la obra de la Cruz y del ejemplo de Cristo, y que son impulsados y aplicados en el creyente por el Espíritu Santo.
1.- Las frases condicionales del v. 1, “si hay”, deben ser entendidas afirmativamente: “…ya que hay o puesto que hay…”.
Las palabras “por tanto” indican una continuidad de lo dicho anteriormente, lo cual Pablo va a enfatizar usando cuatro condiciones basadas y cimentadas en Cristo y su obra.
- “Ya que hay consolación en Cristo”
Cristo es la fuente de toda consolación, y en Él tenemos el poder de consolar o estimularnos los unos a los otros.
- “…Consuelo de amor…”
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones, y ha de ser el ingrediente que nos mueva a consolar y suavizar los roces y malos entendidos en la convivencia unos con otros.
- “…Comunión del Espíritu…”
Compañerismo cristiano y mutuo interés en la participación de las cosas espirituales.
- “…Afecto entrañable y misericordia…” (v. 2)
El afecto entrañable es igual a la ternura de corazón que nace de lo profundo y afecta a todo lo que hacemos y pensamos. La misericordia es sinónimo de la compasión, que se identifica con el dolor de otro, y estará a su lado mostrándole afecto. Estas son cualidades inherentes al carácter de Dios (2 Co.1:3).
2.- Puesto que en Cristo hay poder:
Pablo hace una petición personal: “Completad o llenad mi vida de gozo”. Este gozo es el resultado de conocer que los filipenses son sensibles a la aplicación de las peticiones siguientes:
- “Sintiendo lo mismo”
Tener una misma actitud de mente (1 P.3:8).
- “Teniendo el mismo amor”
Mostrar en todo momento y en cualquier situación, el amor de Cristo (1Jn.4:10,11).
- “Unánimes” (literalmente, “alma con alma”)
Que haya concordia y armonía (de igual manera que una orquesta está compuesta por muchos instrumentos, pero bajo la misma batuta armonizan en una misma sinfonía).
- “Sintiendo una misma cosa”
Teniendo un mismo propósito: glorificar el nombre de Dios (Ef. 3:21).
3.- Motivaciones correctas (vv. 3,4).
Pablo refuerza la importancia de esta demanda al hacerla en sentido negativo y positivo.
A la contienda o competición y a la vanagloria, debe anteponerse una actitud de humildad; cualidad necesaria para valorar al otro por encima del “yo”, colocando sus intereses sobre los propios (Ro. 12:16).
II. El ejemplo supremo de humildad (vv. 5-11).
El sentir de Cristo se mostró en la actitud de someterse voluntariamente al deseo del Padre, para llevar a cabo la obra de salvación del ser humano y pagar una deuda que Él no había contraído.
Dos aspectos valiosos y profundos de la obra de Cristo son:
1.- Su humillación (vv. 6-8)
El apóstol Juan en el prólogo de su evangelio declara que: “Cristo es Dios y Creador del universo”.
Y Pablo afirma que Cristo es igual a Dios; esto es, en esencia y naturaleza Cristo poseyó siempre todos los atributos divinos.
Pero ante la necesidad de redimir a sus criaturas:
- Renunció a su posición de gloria (Jn. 17:5).
- Renunció a su derecho de ser servido, y vino a ser el que sirve (Lc. 22:27 y Mr. 10:45).
- Rehusó usar sus atributos en beneficio propio (Mt. 26:52,53; 4:3,4).
- Asumió las limitaciones humanas para poder salvar al hombre.
- Se sometió voluntariamente a una muerte cruel e ignominiosa (Jn. 10:17), y lo hizo por amor (Jn. 15:13).
La muerte en la cruz era reservada para los peores criminales. Los judíos la consideraban una maldición (Gá. 3:13). Los romanos, una vergüenza que reservaban para los esclavos huidos (He. 12:2). Para los griegos era una locura (1ªCo. 1:23).
No concebían la idea de adorar a un malhechor crucificado. Pero Cristo veía por delante “el fruto de la aflicción de su alma…” (Is. 53:11), y humildemente se entregó como manso cordero, y sin mancha, para quitar el pecado del mundo (Jn. 1:29).
2.- Su exaltación (vv. 9-11).
- Cristo se humilló a sí mismo hasta lo sumo.
- Dios le exaltó por encima de todo lo creado.
Cristo, al nacer recibió un nombre: “Jesucristo, Jesús el Salvador, Cristo, el Ungido”, que le identifica con su labor en la tierra, y que ostentará, por toda la eternidad, con el título de Señor, en señal de su autoridad sobre todo lo que respira, ya sea en el cielo, en la tierra, o debajo de la tierra.
c. Y pronto llegará el día en que el “Señorío” de Cristo será reconocido y confesado por todos, “para gloria de Dios Padre”.
III. La práctica de la vida cristiana (vv. 12-18).
Por lo tanto:
Ya que en Cristo hay poder y recursos (2:1), y nos dio un vivo ejemplo, Pablo nos exhorta con tierno amor a mostrar:
1.Una actitud de obediencia constante (v. 12a).
Esto era algo que los filipenses ya venían practicando, pero Pablo, conocedor de la fragilidad humana, abunda en ello (3:11).
2. Una ocupación perseverante (v. 12b).
Por supuesto que Pablo sabía que los filipenses ya eran salvos, la exhortación es a perseverar en ello con una actitud reverente, y manifestar, desde dentro hacia fuera, los resultados de tener a Cristo y su Espíritu en su vida.
El Padre está comprometido en llevar a cabo la obra, pero su soberanía no elimina la responsabilidad del ser humano en cuanto a desarrollar su salvación en el poder de Dios.
3. Resplandeciendo (v. 15).
¿Cómo?
- Siendo “irreprensibles”, esto es, sin tacha, libres de censura.
- Siendo “sencillos”. Sin mezcla.
4. “Asidos (aferrados-anclados) de la palabra de vida” (v. 16).Tanto para edificarse, como para mutuamente darla a otros, a fin de ser alumbrados en el caminar diario y para salvación a los que no creen.
La obediencia de los filipenses a las enseñanzas de su apóstol y maestro, llenaría el corazón de Pablo de gozo, al ver que su trabajo y preocupación por ellos no sería estéril, y traería gloria a Cristo en el día de su manifestación gloriosa.
5. El gozo de servir (vv. 17-18).
Pablo expresa:
- Su confianza y disposición para aceptar cualquier desenlace en su vida, debido al peligro a que estaba expuesto continuamente.
- Su gozo en el servicio a Cristo y a los hermanos, considerándolo como una ofrenda o sacrificio que él asumía voluntariamente, y en lo cual se regocija; y pide a los filipenses que también ellos se gocen con Él.
En Proverbios 22:4 leemos:
“Riquezas, honra y vida son la remuneración de la humildad y del temor del Señor”.