LA REVISTA CRISTIANA PARA LA MUJER DE HOY
Buscar
Cerrar este cuadro de búsqueda.

Para ti, amiga: Turbación vs. Serenidad

La paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones… 

En el transcurrir de la vida y especialmente en estos primeros meses del año, muchas veces nos sentimos confundidas, desconcertadas y hasta con una sensación extraña de que nuestra vida es un desorden. Miramos alrededor y pareciera que todo es un “caos” total, y esto nos desanima y nos desmotiva. Y pensamos entonces en Marta, cuando Jesús de visita en su casa le dijo: «Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas»; tal vez allí deberíamos poner cada una nuestro nombre…

Si buscamos en el diccionario la palabra turbación, se la define con estas tres palabras mencionadas recientemente: confusión, desorden y desconcierto. Fue esta palabra, precisamente, la que usó el Señor Jesús cuando se les apareció a sus discípulos después de resucitado: “¿Por qué estáis turbados y vienen a vuestro corazón estos pensamientos?”. Los seguidores de Jesús tenían motivos para estar turbados, ya que su Maestro hacía unos días había sido crucificado y muerto; pero al mismo tiempo, ahora había un rumor entre los suyos de que Él había resucitado, y esto los llenó de turbación, de temor e incertidumbre. Creían estar viendo un espíritu, les costó reconocer al Señor. Los discípulos estaban asustados y dudosos, creyendo ver un espíritu. Es una reacción humana común ante lo inexplicable.

Creo, amiga, que ninguna de nosotras estamos exentas de atravesar por momentos de turbación, y cada vez son más frecuentes porque el mundo en el que nos movemos está convulsionado, acelerado y aturdido. Pero es el mismo Señor quien nos dice amorosamente, hoy al igual que entonces a sus discípulos: “No se turbe vuestro corazón” (Juan 14:1).

Los discípulos sabían que se acercaban días difíciles, y en ese momento Jesús les dijo que no se turbaran sus corazones. Más adelante, en el mismo capítulo, Él vuelve a decir: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo» (Juan 14:27).

Estas palabras siguen siendo válidas para nosotras también. En la Biblia se nos insta a lo siguiente… Por nada estéis angustiadas, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús (Filipenses 4:6-7).

No sé, mi querida amiga o hermana que estás leyendo este artículo, cuál es tu situación, tu angustia, tu dolor o preocupación, pero sí sé que, así como el Señor prometió su presencia cuando el pueblo de Israel estaba acampado junto al Mar Rojo, así promete estar contigo. Ellos vieron que faraón y su ejército se acercaban sin dejarles lugar donde ocultarse, y se sintieron aterrados. Pero Dios les aseguró, mediante Moisés, que actuaría con poder para liberarlos: «No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová os dará hoy […]. Jehová peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos» (Éxodo 14:13, 14). También hoy, Dios peleará por nosotras. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8). Te animo, amiga, a que juntas repitamos: Señor, delante de ti están todos mis deseos y mi suspiro no te es oculto (Salmos 38:9).

Sólo tu presencia, ¡oh, Señor! me conforta y me da serenidad. Amén.

Miriam M. Córdoba de Urquiza

Caminemos Juntas
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.