Valorando el Año Nuevo

Devocional por Gloria Q. de Morris

Hay distintas maneras de valorar la alborada de un nuevo año:  marca una jornada más en la vida; ofrece oportunidad para principiar de nuevo; abre un libro en blanco.  Además, según Moisés en el Salmo 90, hay que reconocer que los años se acaban.  La vida es transitoria y no es posible detenerla. Si somos verdaderamente sabias, buscaremos la manera de transformar los años en valores perdurables.  Pablo amonesta: “Redimid el tiempo”, o sea: aprovechad las oportunidades que la vida os brinda.

 

          Es menester iniciar el año como aquellos que cambian de residencia; generalmente se despojan de todo cuando carece de valor. ¡Qué época más oportuna para sepultar todos los temores imaginarios, todos los rencores mezquinos, todas las ofensas recibidas; en fin, todo cuanto haya sido contrario al espíritu de Cristo! Mucho mejor será llevar únicamente lo noble e inspirador, lo de verdadero valor, a esa nueva residencia que nos brinda el comienzo del año.

 

          Es evidente que debemos mirar a los días que vienen por delante como algo de valor incalculable, ya que cada uno de ellos pasará por nuestra vida una sola vez y luego irá a formar parte de ese arcón de recuerdos que representa nuestro pasado.  En vista de esto, el salmista se dirige al Dios eterno con esta ferviente petición: “Enséñanos de tal modo a contar nuestros días que traigamos al corazón sabiduría.” Contar los días significa tener un alto concepto del valor del tiempo, saber aprovecharlo y no malgastarlo, porque los días son pocos y constituyen las únicas oportunidades nuestras para prepararnos para la eternidad.

 

          Todas somos conscientes de que hemos perdido mucho tiempo, días enteros, tal vez semanas y meses. Muchas de nosotras mirando hacia atrás vemos que hemos vivido ya más años de los que tenemos por delante.

 

        Un nuevo año se presenta con nuevas posibilidades, no sabemos cuántos días habremos de caminar por él, pero, el tiempo que sea, vivámoslo con sabiduría.